El vino, como usted ya sabe, se produce a partir de uvas fermentadas. Viene en las variedades tinto, blanco y rosé. Su producción se remonta unos 3.000 años a.c. y sin duda alguna no se detendrá.

El clima es un factor importante en la producción del vino. Para producir uvas de calidad, los veranos no deben ser muy calientes y los otoños han de ser fríos. Se necesitan lluvias suaves en el invierno y en la primavera, y es preciso que llueva ligeramente en el verano y el otoño. Los inviernos rigurosos y fríos, con granizo, heladas y vientos fuertes, son muy malos para las uvas en crecimiento.

El tipo de uva determina el tipo de vino que se produce, y únicamente cierto tipo de uvas crecen en determinados climas. Para hacer las cosas aun más complicadas, el suelo de cada región juega un papel importante sobre las uvas. De manera que aunque el clima en ciertas regiones de California y Francia es perfecto para las uvas chardonnay, por ejemplo, el suelo de estas regiones da origen a tipos de uvas diferentes y por ende a vinos de características diversas.